En el resturant Alcobri nos tomamos unas Heineken de 970 ml. y comimos unas empanadas de ostión-queso y camarón-queso. Alrededor de las cinco de la tarde, y después de 3 Heineken bebidas, el Chano hizo su aparición. Nos trasladamos a "El Toro", un restaurante enfrente de donde estábamos que tiene la fama de preparar el mejor ceviche de salmón de todo Santiago. Solo tiene la fama. Jamás pude probar vianda alguna ya que la cocina estaba cerrada por cambio de turno (????). Bebimos unas Austral y esperamos la llegada de Marcelo.

Marcelo es mi nuevo mejor amigo chileno. Se nota la calidad de la persona desde el primer momento. Llegó con su esposa Fabiola, quien está embarazada. Nos tomamos unas cervezas mas, llegó Lulú y posteriormente el Pali con su esposa Claudia. En vista del éxito no obtenido en la catedral del ceviche de salmón, nos trasladamos al restaurante Galindo, ahí mismo en Bellavista. Estaba lleno. Y yo estaba lleno de cerveza también. La chiva se comió un pastel de choclo y murió. Yo comí unos lomitos (creo) y me tome unos bajativos (digestivos en idioma mexicamo) sabor menta que me mataron. Me pusieron pedo.
Posterior a la tragazón nos trasladamos a la casa de Pali. Nos recibió Gallup, un pastor alemán super chingón. Me dió un beso en la boca que me provocó un ligero sangrado.
Bebí un poco mas y yo quería tocar el güiro. Hubo confusiones por que ese instrumento musical no se llama así en Chile. El güiro tiene una connotación ligeramente diferente. En fin, sin querer desairar a mis anfitriones, me dejé querer. Gracias totales por esa bella noche.

Está ameno el relato. Muy literario. Tan literario que se privilegia el dato entretenido por sobre el dato veraz.
ReplyDeleteMe veo en la obligación de aportar la faceta documental a este blog, para que no quede como una película existente sólo en la cabeza del narrador:
1. El mexicano en Chile jamás comió lomitos; sospecho que no se acuerda de nada de lo vivido en el Galindo.
2. Conclusión lógica: no lo mataron los bajativos. Estaba muerto desde antes. Por eso dice haber comido "lomitos".
3. Gallup jamás lo besó. Al pobre cachorro (porque es un cachorro de un mes) no lo quedó otra que morderlo, después de haber sido molestado e insultado reiteradamente y en su propio hogar (no fue el único).
4. Cuando el mexicano en Chile pidió un güiro, no le hizo asco a lo que recibió en lugar del instrumento musical que esperaba.
5. La única vez que fue abandonado, fue cuando empezó a contar una historia de tambores y terminó con un relato de un médico francés; larguísimo y aburrido, en el cual jamás apareció instrumento de percusión alguno. Ahí fue abandonado por toda la audiencia. Incluso por su propia esposa que dormía a su lado.