Oniomania (from Greek onios = "for sale," mania = insanity) is a medical term for the compulsive desire to shop. Oniomania is the technical term for the compulsive desire to shop, more commonly referred to as compulsive shopping, compulsive buying, shopping addiction or shopaholism. First described by Bleuler in 1915, and then Kraepelin in 1924, as oneomania from the Greek oneomai, to buy, included among other pathological and reactive impulses, compulsive buying went largely ignored for nearly sixty years. (Wikipedia dixit).Jorge Garrido es un shopaholic.
El 23 de diciembre salimos de nuevo de compras. Jorge "necesitaba" una nueva laptop, y "tenía" que comprarla en la víspera de nochebuena. Nos fuimos de nuevo hacia la zona comercial de Santiago con una escala breve en Amable (las oficinas de Jorge). El edificio donde se encuantra Amable es bonito; tiene una linda vista y es espacioso. Lo mas atractivo de ese lugar es el ascensor.
Nos dirigimos con rumbo a Sanhattan (creo), llegamos a una tienda de cómputo en donde Jorge realizó su sueño. Ya que la computadora no iba a estar lista en ese momento, nos trasladamos al Liguria a tomar una cerveza.
El Liguria es un lugar muy bonito. De acuerdo a Jorge, anteriormente era un lugar eminentemente universitario, pero con el paso del tiempo se fue haciendo mas elitista y turístico. Pedimos una cervezas, unas machas a la parmesana (deliciosas), y Silvia pidió un Cola de Mono (bebida tradicional chilena, sobretodo en época de pascua).
Despues del aperitivo, recogimos el regalito de Jorge y nos dirigimos caminando a un restaurante de comida peruana, el Olan.
Oh, mama!! Realmente es deliciosa la comida peruana, en especial mi platillo, pulpo len-c, hecho con pulpo cocido con limón, acompañado de rodajas de apio. Jorge acompañó su ceviche peruano con una Incashop (Inca Cola, referesco peruano, con cerveza).
Estando en ese lugar recibimos la llamada de Lulú. El tequila había hecho estragos en su persona y se dirigía a su casa a desmayarse.
Nos trasladamos hacia allá, recordando que Jorge me había prometido un encuentro futbolístico con sus compas chilenos (iba a ser algo así como una clínica de como jugar futbol: el discípulo de Hugo Sánchez, les iba a enseñar como patear un balón).
No contaba con la astucia del Yorch y su fotografía de época.

Luego de algunos reportes irreprochables- casi inspirados un par- vuelve a aflorar el lado B del mexachileno: el costeño resentido que a los 17 años se puso por primera vez zapatos y critica a cualquiera que los haya usado en su niñez; el acapulqueño que a los 18 adquirió su primer equipo de sonido cambiándolo por 10 cocos, 2 collares de conchitas y 5 guachinangos fritos. Obviamente a un personaje así cualquier intercambio comercial le parece una enfermedad.
ReplyDeleteNo más comentarios.
...Y como discípulo, más cerca del Chanfle que de Hugo.